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2.6: El texto narrativo cotidiano

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    Textos narrativos del ámbito cotidiano

    Son varios los textos narrativos que producimos en nuestra vida diaria, tanto orales como escritos, pero entre todos ello hay dos que quizá sean los más utilizados entre nosotros a la hora de relacionarnos y comunicarnos con los demás. Son el relato de una anécdota y la redacción de un correo electrónico.

     

    La anécdota

    Una anécdota es un relato de poca extensión sobre algún acontecimiento curioso o divertido; se emplea sobre todo en conversaciones, aunque también puede adoptar la forma de un texto escrito. Normalmente está basada en hechos reales, que tienen lugar en ambientes también reales. Los protagonistas de este tipo de narraciones suelen tener una participación directa o indirecta sobre lo que se cuenta.

    Toda anécdota presenta una serie de rasgos comunes:
    Brevedad: la concisión es otro de sus rasgos. Una anécdota demasiado extensa puede hacer perder la atención de quien la escucha. Es fundamental centrarse en los hechos relevantes, con apenas descripciones, o en caso de haberlas, como las referentes al lugar en el que suceden, deben ser ligeras pinceladas muy concisas, pero suficientes para contextualizar la situación.
    Expresividad: tanto si se trata de una producción oral o escrita, en una anécdota predominan las funciones expresiva y apelativa, con llamadas de atención a nuestro interlocutor, como: “¿No sabes lo que me ha pasado hoy?”, “¿Te acuerdas de…?”; y, en especial en la lengua oral, también la función fática para garantizar la buena comunicación: “¿Entiendes?”; “¿Vale?” “¿Eh?”
    Un suceso curioso: el hecho que se narra debe ser algo curioso que se escape de lo común o cotidiano. También puede ser un relato cómico, divertido, lleno de humor que provoque la risa de nuestros interlocutores.
    Orden cronológico: los acontecimientos relatados en la anécdota siguen un orden temporal lineal: las acciones se suceden en la medida que van ocurriendo de acuerdo con el esquema básico de planteamiento, nudo y desenlace.
    Un hecho pasado: las anécdotas se refieren a acontecimientos pasados, por lo que el tiempo verbal que se emplea es frecuentemente el pretérito simple de indicativo: ”entré”, “salí”, “recorrí”. A veces, puede aparecer el pretérito perfecto compuesto: “Hoy he entrado”; “Esta mañana he salido”; “Esta semana he recorrido”, cuando se trata de un suceso reciente, muy próximo al momento en el que se cuenta la anécdota, de ahí que vaya acompañado de expresiones temporales que refuerzan esa proximidad: hoy; esta mañana; esta semana.

     

    Contar y escribir anécdotas

    Cuando escribes o cuentas una anécdota, debes tener en cuenta una serie de pautas para que el texto sea adecuado, es decir, para que cuente con las propiedades textuales de coherencia y cohesión.

     Comienza la anécdota con expresiones temporales que orienten al receptor en un marco temporal: “un día”; “el otro día”; “hace unos años”; “una noche”… Después, a lo largo del desarrollo del relato, también debes introducir otras expresiones que marquen la linealidad temporal de los acontecimientos: “luego”; “después”; “a continuación”, “tras un instante”,…
    Recuerda que lo que cuentas debe resultar verosímil y que debes emplear un punto de vista narrativo: puedes utilizar la 1ª persona en las formas verbales (“Cuando llegué y lo vi…”),  si lo que cuentas, te ha ocurrido a ti; o la 3ª persona, si lo que relatas, le ha ocurrido a otro (“Cuando llegó y lo vio...”). También puedes combinar la 1ª y 3ª personas cuando tú eres el protagonista, pero además participan más personas.
    Procura emplear verbos de acción y movimiento para dar la sensación de que los hechos transcurren rápidamente (Llegué, vi y vencí); no te pares en detalles ni en descripciones minuciosas que puedan hacer perder el interés por lo que cuentas.
    Haz una breve referencia al espacio en el que ocurren los hechos que permita a tu interlocutor “situarse”. Puedes utilizar expresiones del tipo: “a la derecha”; “desde aquel lugar”; “allí”; “al otro lado”.
    • Distribuye lo ocurrido en tres apartados de acuerdo con la estructura siguiente.

     

       

     

     

    1º - PLANTEAMIENTO

    Este primer apartado debe responder a las siguientes preguntas y tiene como función contextualizar lo ocurrido:

    ¿Cuándo ocurrió?

    ¿A quién le ocurrió?

    ¿Dónde ocurrió?

    ¿Cuál era la situación inicial?

     

     

    2º - NUDO

    En este segundo apartado se desarrollan los acontecimientos. Debe responder a las siguientes preguntas:

    ¿Qué sucedió?

    ¿Qué ocurrió luego?

     

     

    3º - DESENLACE

    Este último apartado funciona como cierre de nuestro relato de lo sucedido. Debe responder a las siguientes preguntas:

    ¿En qué quedó todo?

    ¿Qué consecuencias tuvo?

     

    A continuación, te mostramos el ejemplo de una anécdota que le ocurrió a Ulises en su largo viaje de regreso a Ítaca (de La Odisea):

    Ulises y sus compañeros, en su larga travesía por el Mediterráneo de regreso a la isla de Ítaca, tras pasar el mar de las sirenas, llegaron al estrecho de Mesina, donde dos monstruos marinos dificultaban el paso.

    A un lado se escondía Escila, monstruo de torso de mujer y cola de pez. De su cintura salía el medio cuerpo de seis perros.

    Al otro lado, Caribdis, un gran monstruo marino, que tragaba agua tres veces al día, y la expulsaba otras tantas, formando un enorme remolino.

    Circe le había aconsejado acercarse más a Escila. Perdería seis de sus hombres, pero si se arrimaba a Caribdis perdería todo el barco, pues era imposible enfrentarse al remolino.

    Así lo hicieron. Se acercaron más a la cueva de Escila, que no se veía por ninguna parte. Aunque Circe le había advertido que toda defensa era inútil, le había aconsejado que pasase muy rápido y ligero, le había dicho  que lo único que podía hacer era invocar el amparo de Creteis, madre de Escila, Ulises se puso su refulgente armadura y cogió dos lanzas, presto al combate, y olvidó invocar a Creteis. Escila seguía sin aparecer. Pero, de pronto, mientras observaban el estruendo y la espuma formada por el remolino de Caribdis, espantados, Escila le arrebató seis de sus hombres.

    No pudo hacer nada, salvo ver cómo Escila devoraba a sus compañeros al pie de su gruta. Ese fue el espectáculo más triste y horrendo que vieron sus ojos en su viaje. Con el corazón compungido, siguieron el viaje.

    Homero, La Odisea (texto adaptado)

    La anécdota anterior procede de un texto literario. Puedes, sin embargo, pensar en cosas que te hayan pasado y contarlas de un modo informal. Al hacerlo, estás narrando una anécdota. Por ejemplo,

    Ayer por la tarde, cuando iba por Gran Vía, se produjo un accidente. Un coche, al girar en una rotonda, se dio un trastazo con otro que venía muy rápido. La policía y una ambulancia llegaron enseguida. Por suerte, ninguno de los dos conductores murió, aunque la verdad es que fue muy aparatoso y tenían heridas serias. Se los llevaron al hospital. Como los coches se habían quedado hechos una pena, tuvieron que llamar también a una grúa para que se los llevara. Menudo lío. El atascazo que se formó fue enorme.

    ¿Puedes identificar el planteamiento, el nudo y el desenlance en estos ejemplos? Recuerda que son necesarios para que tu anécdota se entienda. 

     


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