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Humanities LibreTexts

9.2: La flor de la caña

  • Page ID
    16349
  • Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido)

    Cuba_sugar_cane_LCCN2016821493.jpg
    Trabajadores en la caña, Cuba, ca 1908 – 1919. Imagen disponible de United States Library of Congress Prints and Photographs division.

    [1]Yo ví una veguera[2]
    Trigueña[3] tostada,
    Que el sol envidioso
    De sus lindas gracias,
    O quizá bajando
    De su esfera sacra
    Prendado de ella,
    Le quemó la cara.
    Y es tierna y modesta,
    Como cuando saca
    Sus primeros tilos
    La flor de la caña.

    La ocasión primera
    Que la vide, estaba
    De blanco vestida,
    Con cintas rosadas.
    Llevaba una gorra
    De brillante paja,
    Que tejió ella misma
    Con sus manos castas,
    Y una hermosa pluma
    Tendida canaria,
    Que el viento mecía
    Como flor de la caña.

    Su acento divino,
    Sus labios de grana,
    Su cuerpo gracioso,
    Ligera su planta:
    Y las rubias hebras
    Que a la merced vagan
    Del céfiro,[4] brillan
    De perlas ornadas
    Como con las gotas
    Que destila el alba
    Candorosa ríe
    La flor de la caña.

    El domingo antes
    De Semana Santa,[5]
    Al salir la misa
    Le entregue una carta,
    Y en ella unos versos
    Donde le juraba,
    Mientras existiera
    Sin doblez amarla.
    Temblando tomóla
    De pudor velada,
    Como con la niebla
    La flor de la caña.

    Halléla en el baile
    La noche de páscua,[6]
    Púsose encendida,
    Descogió su manta,
    Y sacó del seno
    Confusa y turbada,
    Una petaquilla
    De colores varias.
    Diómela al descuido,
    Y al examinarla,
    He visto que es hecha
    con flores de caña.

    En ella hay un rizo
    Que no lo trocara
    Por todos los tronos
    Que en el mundo haya;
    Un tabaco puro
    De Manicaragua,[7]
    Con una sortija
    Que ajusta la capa,
    Y en lugar de tripa,
    Le encontré una carta,
    Para mí más bella
    Que la flor de la caña.

    No hay ficción en ella,
    Sino estas palabras:
    «Yo te quiero tanto
    Como tú me amas».
    En una reliquia
    De rasete[8] blanca,
    Al cuello conmigo
    La traigo colgada;
    Y su tacto quema
    Como el sol que abrasa[9]
    En julio y agosto
    La flor de la caña.

    Ya no me es posible
    Dormir sin besarla,
    Y mientras que viva
    No pienso dejarla.
    Veguera preciosa
    De la tez tostada,
    Ten piedad del triste
    Que tanto te ama;
    Mira que no puedo
    Vivir de esperanzas,
    Sufriendo vaivenes
    Como flor de caña.

    Juro que en mi pecho,
    Con toda eficacia,
    Guardaré el secreto
    De nuestras dos almas;
    No diré a ninguno
    Que es tu nombre Idalia,[10]
    Y si me preguntan
    Los que saber ansían
    Quién es mi veguera,
    Diré que te llamas
    Por dulce y honesta
    La flor de la caña.

    Preguntas de discusión

    1. ¿Cómo se expresa la emoción en este poema?
    2. ¿Cómo se caracteriza la belleza?
    3. ¿Qué efectos tienen el ritmo, la rima y la repetición?
    4. ¿Qué similaridades hay entre este poema y obras más antiguos? ¿y obras contemporáneos?

    1. Este texto es reproducido de: Plácido. Poesias de Placido. (Gabriel de La Concepcion Valdés.). Nueva York: R. Lockwood & son, 1855, págs 40-44. Hathi Trust, catalog.hathitrust.org/Record/011634908.
    2. Una veguera es una persona que trabaja en la producción del tabaco.
    3. La palabra «trigueña» hace referencia al color de trigo, frecuentemente empleado para describir el color de la piel. Es también sinónimo de mulata.
    4. Un céfiro es un viento suave.
    5. El domingo antes de la Semana Santa es el Domingo de Ramos, que es un dia festivo para la iglesia católica.
    6. La Pascua es una fiesta religiosa en la que los católicos celebran la crucifixión de Jesús y su resurrección al tercer día después de su muerte.
    7. Manicaragua es un pueblo en la parte central de Cuba, origen de los Siboneyes, un grupo indígena cuyo nombre significa «habitante de cuevas» en el idioma taíno. En esta región de Cuba, muchos de los nombres son de origen arahuaco.
    8. Rasete es un textil suave, como satén.
    9. Abrasar: quemar o sentir mucho calor.
    10. Idalia es un nombre griego cuyo significado es «He visto el Sol»
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